Caminar en el centro de la isla …
La cumbre, situada en el centro de la isla, ofrece algunas de las rutas más espectaculares y paisajes más grandiosos. Aquí se elevan montañas consideradas sagradas por el pueblo prehispánico, testigos de una historia geológica fascinante que ha modelado un relieve único.
En esta zona se encuentra el Roque Nublo, símbolo de Gran Canaria, un impresionante monolito que domina el paisaje. Desde la cumbre se disfrutan vistas panorámicas sobre toda la isla e incluso sobre la isla vecina de Tenerife en los días despejados.
Los pinares de reforestación albergan al pinzón azul, especie endémica de la isla, mientras que la flora exclusiva de la cumbre sorprende con endemismos como la magarza plateada. Al final de la primavera, los codesos y las retamas en flor llenan el paisaje de color, y en ocasiones se oye el sonido lejano de un cuervo que sobrevuela el cielo.
También destacan los pueblos trogloditas y el hecho de que por este territorio pasan los cuatro senderos de Gran Recorrido de la isla, convirtiendo la cumbre en un punto neurálgico para los amantes del senderismo y la naturaleza en estado puro.
Mi ruta favorita en la cumbre
El Aserrador – Roque Nublo – La Culata (Distancia: 7,5 km – Desnivel positivo: 460 m – Desnivel negativo: 630m – marcha: 4 horas).
Subir desde la cara sur del Monumento Natural de Roque Nublo , visitar el monolito y bajar por la cara norte hasta el pequeño pueblo de la Culata donde tiene pequeños restaurantes típicos, es la mejor forma de visitar el Roque Nublo. Se puede alargar 3 km hasta llegar al pueblo de Tejeda donde no puede faltar la visita a la pastelería más famosa de la isla con sus especialidades a base de almendra.
Mejor época: enero-febrero por los almendros en flor y hasta mayo por las otras plantas en flor en esa región y el buen clima.